martes, 15 de febrero de 2011

Salario Minimo Legal

Nos hemos quedado consternados ayer lunes, por la muerte de varios personeros en un trágico accidente aéreo en las cercanias de Tegucigalpa, Honduras. Lamentamos profundamente el hecho y nos solidarizamos con el dolor de sus sobrevivientes.
Uno de los fallecidos -el secretario general de la Confederación Unitaria de Honduras (CUTH), Don Israel Salinas Elvir (Q.D.D.G.)- antes de abordar el fatal vuelo fue entrevistado por periodistas de HRN sobre los avances en la negociacion del salario mínimo legal en Honduras.
En sus últimas palabras a la prensa, Salinas Elvir, se mostró optimista por los avances entre empresarios y trabajadores para fijar el nuevo salario mínimo en Honduras.
“La ley de Salario Mínimo establece que cada año debe de hacerse eso [la revision del salario] y ellos [los empresarios] tomaron en cuenta una contraposición de los trabajadores, quedaron de analizarla y posiblemente para esta próxima reunión ya lleven una propuesta concreta”, declaró.
“Ellos [los empresarios] hablaban de que debe de aplicarse a cinco años, con el índice inflacionario que indica el Banco Central, entonces la comisión trabajadora planteó que debía de tomarse en cuenta primero el costo de la vida, el desarrollo del país, el deslizamiento de la moneda y un plus compensatorio, entonces, si toman en cuenta esos cuatro aspectos me parece que estamos en el camino de una posible solución”, añadió.
Planteó que si los empresarios no daban esta semana “una respuesta concreta con la última que hizo la clase trabajadora, se retomaría la inicial” o sea la que pide un incremento del 22%.
Semejante pretensión del sector obrero, aunque justificada por el alza del costo de vida y la manipulación histórica que del tema salarial han hecho gobiernos y sector privado,  es una pretensión contraproducente para la economía nacional.
La imposición de un salario mínimo legal ha sido concebida como una herramienta para garantizar un nivel mínimo de ingreso a los trabajadores de más bajos salarios, asociado a la preservación de una remuneración real que mantenga su poder adquisitivo.
Con el interés de comprender el efecto del salario mínimo, hay evidencia mixta respecto de su efectividad para mejorar las condiciones de quienes tienen menores ingresos. Si bien la evidencia empírica y teórica es diversa, llama la atención que uno de los principales resultados sea el que la institucionalidad del salario mínimo, además de no ser representativa para obtener el consumo básico de alimentos (el sostenimiento de una canasta familiar requiere de al menos 2.1 salarios mínimos) resulta también, ser no reconocida por los empresarios a la hora de contratar trabajadores. O sea, que las cantidades como salario minimo ni se respetan a cabalidad ni sirven para cubrir el costo de la canasta basica familiar.
Los salarios son un componente muy importante de la demanda agregada y por ende una causa fundamental del crecimiento económico.
En una economía por debajo del pleno empleo, como la nacional, la conjunción del gasto autónomo (consumo e inversión pública y privada) con salarios aumentados al ritmo de la productividad (incluyendo la fórmula salarios-eficiencias), deriva en más empleo (menos desempleo).
Reducir los salarios reales, o sea no aumentarlos al ritmo de la productividad, genera menos demanda efectiva y menos producción, lo que plantea lo que se denomina “la paradoja kaleckiana”. O sea, que lo beneficioso para una empresa individual (aumentar beneficios reduciendo los salarios reales), en el ámbito macroeconómico (con todas las empresas haciendo lo mismo), resulta en menos consumo, menos ventas y por ende en una masa de beneficios inalterados aunque ahora acompañados de menos empleo.
En la misma tonica, aumentos de productividad laboral sin estar acompañados por incrementos similares en los salarios reales derivan también en menores niveles de empleo. No solo eso, cuando los incrementos de los salarios reales, incluido el salario mínimo, se sitúan muy por debajo de las variaciones de la productividad laboral, si bien aumenta los beneficios del capital, lleva como contraparte una pobre evolución del empleo, lo que hace poco sustentable el crecimiento exhibido.
De acuerdo al Foro Económico Mundial FEM, la competitividad es el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad, lo cual determina a su vez el nivel de ingresos y prosperidad de un país. No solo depende de los salarios. Según el reporte de competitividad 2009 del FEM, Honduras ocupó el puesto 74 entre 134 países y se ubicó al mismo nivel de Colombia, Marruecos, Sri Lanka, El Salvador, Namibia, Perú y Uruguay, entre otros.
Panamá, ya con uno de los salarios mínimos más altos de Latinoamérica, no necesariamente encabeza la lista de los países más productivos. De hecho, en la lista de competitividad del World Economic Forum para 2004, Panamá mejoró una sola posición, del número 59 al número 58 en una lista de 104 países, por debajo de Chile, Costa Rica, El Salvador y Uruguay.
Chile, al contrario, que ocupa la posición número 22 en esta lista después de Hong Kong, tiene un salario mínimo de 208 dólares solamente.
En un contexto de desaceleración, garantizar el poder adquisitivo del salario y elevarlo al ritmo de la productividad, es clave sin perjuicio de la adopcion de medidas creativas para aumentar el gasto público sin alterar su sostenibilidad, como el de aumentar la inversión pública productiva financiada con la disminución del gasto tributario.
La evidencia nos indica que cuando las leyes de salario mínimo se enfrentan a la ley de la demanda, la ley de la demanda gana siempre. En Honduras, el fenómeno observado, desde 2008, es que el salario que prevalece en ausencia del mínimo legalmente impuesto refleja la disposición de los trabajadores a trabajar (oferta) y la disposición de los empleadores a contratarles (demanda); y el principal determinante de lo que los empleadores están dispuestos a pagar es la productividad de los empleados.
La pretensión de que el salario mínimo definido por decreto beneficia a los trabajadores es errónea, creemos, debido a que:
  • La realidad social es mas compleja que lo que sugieren los politicos. Es el minimo porcentaje de los trabajadores afectados directamente por el incremento en el salario mínimo los que sostienen a una familia con un único ingreso de salario mínimo. La mayoria de "beneficiados" son jóvenes viviendo con sus padres, o adultos que viven solos o dos asalariados en un matrimonio.
  • Una medida en teoría orientada a aliviar la pobreza, y que la incrementa. Los incrementos en el salario mínimo redistribuyen el ingreso entre familias pobres, permitiendo a unos ganar el salario mínimo y poniendo a otros en el desempleo.
  • Hay evidencia, en otras naciones, que las personas trabajan menos y ganan menos cuanto más tiempo estan expuestos a salarios mínimos altos, presumiblemente porque los salarios mínimos destruyen oportunidades de trabajo en el comienzo de su vida laboral.
Hay que crear suficientes plazas de empleo e inversiones de manera que la oferta de trabajo supere la oferta de mano de obra para no convertir el salario mínimo “en una barrera para que las personas entren a la fuerza laboral”.
Los que argumentan que la negociación por productividad es de discutida aplicabilidad laboral se refieren a modelos basados en concertar salarios mínimos profesionales a través de estatutos y convenios colectivos de ramas, actividad o sectores de producción que debilitan las economias y restan competitividad a los estados.
Don Israel ha fallecido tragicamente junto a empresarios y politicos. Descanse en paz. Sabiduria para los que los releven en este proceso de negociacion.
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Bibliografía
Espitia Zamora, J.E. 2008. Reducir gasto tributario para hacer frente a la crisis económica.
Hess, G and Schweitzer, M. 2000. ¿Does Wage Inflation Cause Price Inflation?. Federal Reserve Bank of Cleveland.
Efficiency wages in Kaleckian models of employment. 2001. Journal of Postkeynesian Economics. Vol 23, No 3.
Biene-estar y macroeconomía.2007. Mas allá de la retórica. CID.U.N
CID. Boletín virtual No 10. Noviembre 2008.
L´Horty y Rault (2003). Inflation, Minimum Wage and Other Wages: An Econometric Study on French Macroeconomic Data. Discussion Paper Series. IZA.
The Global Competitiveness Report 2008–2009. World Economic Forum Geneva, Switzerland 2008.

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