lunes, 7 de febrero de 2011

Educa y Obedece a tu Conciencia

Al conversar con Dr. Stephen R. Covey en su primer visita a Honduras, en el teatro "Francisco Saybe" en San Pedro Sula, y preguntarle sobre la frase con que él resumiría su obra le escuché decir: Educa y Obedece a tu Conciencia.

"Educa, leyendo textos inspiracionales, practicando siete hábitos de la efectividad, aprendiendo cada día mas y mejores cosas; luego obedece lo que tu conciencia te dicta."

El concepto de efectividad, no de éxito, que promueve es uno basado en proactividad. El derecho y la responsabilidad de sabernos dueños, protagonistas de nuestro destino y no meros espectadores del mismo.

Como repetia el personaje Mandela en INVICTUS, la película dirigida y producida por Sr. Clint Eastwood: "Soy el dueño de mi destino, soy el capitán de mi alma." Terminamos, pues, el primer mes de 2011. La recesión vivida nos ha educado y el año nos presenta el reto de comenzar a vivir según lo aprendido: menos superficialidad y mayor austeridad. Mejor disciplina.

En el plano individual nos demanda mejor interpretación de lo que es importante y urgente. Lo importante aquello que refuerza nuestra declaración de misión personal. Lo urgente, todo aquello que se nos atraviesa ya sea por la pobre atención prestada con anterioridad o por la exigencia repentina de alguien externo a quien consideramos importante. La clara distinción de lo que es importante y no importante, urgente y no urgente, nos permitirá incrementar el sentido de control de nuestras vidas.

A nivel organizacional hemos aprendido que la ejecución es vital para la permanencia en el mercado. Las compañías que no pasaron la recesión tenían estrategias y elaboraron misiones, pero no pudieron ejecutar de forma sostenida y superior. La disciplina de la ejecución nos debe llevar mas allá del torbellino diario y asegurar el desempeño superior sostenido.

A nivel comunitario hemos sufrido la falta de coherencia de nuestros gobiernos y la población ha buscado cambios radicales que seguramente serán amargos fiascos que sólo acrecenterán la frustración de las comunidades sino logran ejecutar lo ofrecido. Unir y no separar es la consigna de estos tiempos. Sinergizar y no segregar es la clave para trascender como naciones prósperas y justas.

Obedezcamos nuestras conciencias. EL LLAMADO ES A LA GRANDEZA.

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