lunes, 13 de septiembre de 2010

Ha muerto un Forjador.

Luego de atender a personeros de la marca JC Penney durante la mañana del 09 de septiembre, Don Juan Miguel Canahuati Iga decidió que estaba cansado y por eso mejor almorzaría en su casa. Horas más tarde fallecía –por una dolencia cardíaca- el fundador del grupo LOVABLE.

Según la prensa local, nació en Belén el 23 de enero de 1930. Su primaria la estudió en La Salle en Jerusalén y la secundaria en Tierra Santa College, adonde se graduó en 1948. Luego estudió administración de empresas en Nueva York. Después de un tiempo en México viajó a San Pedro Sula para fijar su residencia, ciudad adonde junto a Erlinda Canahuati Panayotti, su querida Tina, procrearon –en 56 años de matrimonio- a cinco hijos: Mario Miguel, Edgardo, Olga Carolina, Jesús Juan y Juan Diego. Dieciséis nietos le sobreviven.

Estoy convencido que este hecho, de ya doloroso para quienes hemos conocido y laborado junto a Don Juan, es importante para la vida económica de la región norte de Honduras, para el país, y para las empresas que él dirigía.

Las pequeñas y medianas empresas familiares representan entre 80 y 90 por ciento de las empresas y 50 por ciento del PIB en América Latina y el Caribe. Lo familiar se define en términos de la estructura de propiedad, autoridad y responsabilidad. Estamos, entonces, frente a un tipo de empresas cuya propiedad mayoritaria está en manos de uno o más miembros de una familia, quienes tienen la autoridad y la responsabilidad de su gestión cotidiana, su misión y sus estrategias.

O sea, que en la vida cotidiana de la empresa familiar la influencia, los intereses y los valores de la familia que la controla tienen una importancia preponderante, permean profundamente la cultura organizacional y –guste o no- se depende de un fundador o gerente miembro de la familia. Sin mencionar el hecho que por lo general, la familia fundadora no sólo es la propietaria, sino que además tiene vínculos emocionales con la compañía.

Por consiguiente, la familia y sus integrantes sienten la tentación de influir en las decisiones y operaciones de la empresa, lo que en ocasiones tiene resultados negativos. Los desacuerdos y los conflictos entre los propietarios o los administradores de empresas familiares pueden tener consecuencias devastadoras. La incapacidad de una empresa de anticiparse a los conflictos internos y resolverlos puede poner en tela de juicio la existencia misma de la empresa.

Las empresas del grupo LOVABLE al momento de la muerte de Don Juan enfrentarán el reto de manejar adecuadamente la sucesión y el de reconocer que una débil estructura de gobierno corporativo resta competitividad.

Acorde a John L. Ward, especialista en el tema [Ver “Family Meetings: How to Build a Stronger Family and a Stronger Business”, 2005] menos del 33% del total de empresas familiares sigue funcionando exitosamente después del traspaso de la primera generación a la segunda y sólo el 13% se prolonga hasta la tercera generación.

Las causas mas comunes para esa tendencia a desaparecer, acorde a las publicaciones hechas por el Center for Family Enterprises de la Escuela de Negocios de la Universidad de Kellog, suelen ser una planificación y comunicación deficientes, o la existencia de procesos inadecuados para resolver problemas y tomar decisiones.

Los cinco hijos de Don Juan y su esposa Erlinda de Canahuati, y las empresas que hoy dirigen, distan mucho de aquella pequeña tienda de los años cincuenta bautizada como “Las tres B”. Vendían ropa interior femenina con el lema “bueno, bonito y barato”. En Las Tres B comercializaron –entre otras- a la marca Lovable negociando, por iniciativa de doña Tina, los derechos de manufactura de las prendas.

En 1964 nació Lovable de Honduras importando piezas de ropa interior para armarlas y luego reexportarlas aun cuando todavía la industria de la maquila no era conocida en América Central. Don Juan narraba: “… mi convicción e intuición empresarial me decía que en el país contamos con el recurso humano capaz de lograr grandes cosas y de hecho lo confirmo con la actual situación de la industria textil que, gracias a la confianza y apoyo de inversionistas nacionales y extranjeros, se ha mantenido permanente y con resultados esperados”.

Esa confianza y fe en Honduras llevaron a don Juan a impulsar desde su silla como presidente de Lovable, no sólo a su grupo -actualmente empleando a más de 6,000 personas en las fábricas y en sus parques industriales en Choloma, Villanueva y San Pedro Sula- sino a todo un sector de la industria que actualmente emplea a unos 120,000 hondureños.

Impulsó la apertura de parques industriales y desde entonces su experiencia y visión guiaron al país hasta colocar al rubro en uno de los mejores del planeta. Adoptado el modelo de “paquete completo” de producción se logró alcanzar un crecimiento reflejado en las divisiones de tejido de punto, de ropa íntima femenina, parques industriales y plantas de generación de energía.

La influencia del líder empresarial también quedará reflejada a través de proyectos sociales como la fundación MHOTIVO, creada en 1998 junto a otros empresarios, para apoyar la educación bilingüe para niños de familias con bajos ingresos económicos, y la fundación Obras Sociales Vicentinas, creada en 1980, por un grupo de sacerdotes católicos para desarrollar proyectos para la asistencia social a personas con necesidades.

Esa convicción de ser generoso y servir es un claro ejemplo de como en la empresa familiar los temas, elementos o factores que surgen en el seno de la familia y en el interior de la empresa se superponen, lo cual puede incidir positiva o negativamente en el desempeño de la empresa.

Dado que el diseño, la planificación y la ejecución de un proceso de sucesión en el grupo LOVABLE son inexistentes a la fecha, es casi seguro que la sucesión surgirá de la crisis generada por la muerte de su fundador. Aunque es preferible que la sucesión en el mando de las empresas familiares no sea un proceso motivado por una crisis, lo cierto es que muchas veces la existencia de conflictos familiares y rivalidad entre hermanos evita abordar la planificación de la sucesión.

Lovable ya había iniciado el proceso de sucesión al definir en el seno familiar -con alguna claridad- los roles que cada uno de los hijos y nietos jugaran en estos años. Pero los pasos de planificación, selección y preparación de la siguiente generación de administradores, no han sido documentados ni socializados a efectos de lograr una efectiva transición en la responsabilidad administrativa que implique la obvia disminución gradual del papel de los administradores anteriores y, por último, la suspensión de sus aportes.

Don Juan Canahuati no fue sólo un líder en la maquila. Su experiencia empresarial también se vio reflejada en otras áreas como el turismo y la banca. Fue vicepresidente de Banco del País y asesor del Consejo Hondureño de la Empresa Privada, fundador de la Asociación Hondureña de Maquiladores -donde actualmente era asesor- y director de la Fundación para las Inversiones y Desarrollo de Exportación, FIDE.

Fue miembro de la Comisión Nacional de Competitividad -donde era vicepresidente-, presidente de Fondo Hondureño de Inversión Turística y directivo de Pan American Development Foundation en Washington. Asesoró al Gobierno para negociar cuota de maquila con Estados Unidos y fue orador sobre el tema en Washington y Nueva York. Durante las últimas dos décadas, también fue orador invitado por el Banco Interamericano de Desarrollo en conferencias sobre desafíos del sector privado.

Conformó la Comisión Negociadora del Ministerio de Economía y Comercio sobre el Tratado Bilateral del Área Centroamericana, y de la delegación gobierno y empresa privada a los países asiáticos para atraer inversión a Honduras. Además, fue miembro de la comitiva Gobierno y empresa privada a Madrid, España, y en el campo diplomático fue embajador asesor de Ministerio de Relaciones Exteriores entre 1990 y 1994. Trabajó como comisario adjunto por Honduras en Sevilla Expo 92 y fue asesor de asuntos internacionales de la Alcaldía Municipal de San Pedro Sula.

Actualmente era presidente del proyecto turístico Los Micos, de Grupo Lovable, ZIP Choloma y Buena Vista, de Inversiones Hondureño Árabe y directivo de la Fundación de Apoyo a la Seguridad Ciudadana y de la Cámara de Comercio Hondureño Americana, y vicepresidente de Mall Las Américas Centro Comercial, en Choloma.

Nuestro más sentido pésame a sus sobrevivientes, nuestra oración por el descanso de su alma y nuestro compromiso a gestionar la transición tan demandada con el objetivo de asegurar una mejor gobernanza, competitividad y longevidad de las empresas que Don Juan forjó.

Continuar la obra de este fino caballero, excelente jefe y consejero, no será empresa simple pero contamos con una herencia de servicio y trabajo que dará frutos...

Ha muerto un Forjador.

Rafael Antonio López Alvarenga
13 de Septiembre de 2010

No hay comentarios:

Publicar un comentario